domingo, 30 de mayo de 2010

LESZKA DOLINSKI ,y GABRIEL BRITOS DOS EX ATLETAS QUE ELIGIERON CORRER AL LADO DE LOS CHICOS


domingo 30 de mayo de 2010
Leszka Dolinski y Gabriel Brito entrenan a chicos de bajos recursos económicos

Prevención primaria
Leszka Dolinski y Gabriel Brito entrenan a chicos de bajos recursos económicos. Quieren inculcarles valores como la responsabilidad y la disciplina, y que no caigan en los riesgos de la calle.
29/05/2010 Eugenia Mastri .

Fotos (1) La pareja no tiene apoyo económico de ningún organismo estatal, pero sí ayudas individuales dentro del Centro de Alto Rendimiento y la Agencia Córdoba Deportes. (Foto: Ramiro Pereyra).

A quien le interesó esta nota además leyó...La Federación Cordobesa de Básquetbol premió a los mejores promediosPara un atleta, ir a un torneo de su deporte y ver que hay pocos chicos compitiendo debe ser como un cachetazo. Pero, claro está, ante ese “golpe” uno puede tomar dos posturas: lamentarse por la lenta muerte de su disciplina o reaccionar e intentar sacarla a flote. Gabriel Brito se inclinó por la segunda, acompañado por su mujer Leszka Dolinski, y juntos terminaron por darle un tinte social a un proyecto que excedió grandemente el afán por resurgir el semillero del atletismo cordobés.

“Esto empezó en el 2005 cuando nos eligieron secretarios de deportes del Centro Vecinal de barrio San Ignacio. Todo lo que tenía la Municipalidad en materia deportiva lo bajábamos acá y como entrenadores nos abocamos al atletismo y Gabriel les daba la parte física en fútbol”, narra Leszka.

En sus comienzos había 43 chicos de entre siete y 15 años de su humilde barrio trabajando junto a ellos, cuando una plaza contigua al Puente Turín y las afueras del Estadio Córdoba se erigían como escenarios de los entrenamientos.

Pero en 2006, Rubén Bustos, presidente de la Federación de Natación, consiguió que les hagan un lugar en el Estadio Córdoba, mientras en su propio barrio la tendencia llevaba a politizar el proyecto.

Ahora tienen chicos de otros barrios, y ya no usan las precarias vallas que el propio Gabriel había fabricado con caños de agua. Trabajan en una estructura dispuesta para ello, y con un grupo más reducido, pero que comparte los objetivos.

“Tuvimos el problema de que muchos padres nos tomaban como guardería. El grupo ahora es de 10. Se fue decantando porque se comenzó a definir más el objetivo. No podemos mezclar el ámbito competitivo con el recreativo porque son diferentes”, explica Leszka sobre su papel en la reducción del grupo.

“Es difícil crear responsabilidad en chicos que no tienen ese ejemplo en la casa. No soportan la disciplina y se terminan yendo. Si el padre no comprende los objetivos que tiene esto no se puede hacer nada”, agrega Gabriel sobre el papel de los otros y sentencia: “Que la familia apoye al chico es todo. Hace falta que los padres le digan que hagan los deberes, que hagan deportes. Nosotros a los niños que no estudian no los queremos. El atletismo tiene que ser un complemento. Lo más importante es que antes de ser un gran atleta sean una gran persona. Les inculcamos responsabilidad, conducta y disciplina”.

“A los chicos hay que tenerlos ocupados, más en un barrio como éste, que abren la puerta y tienen todos los riesgos a su alcance. Pero esto también les permite una movilidad social porque tienen otros contactos. Pueden estudiar, relacionarse con otros ámbitos. Nosotros hacemos prevención primaria. No sacamos a nadie de la calle. Actuamos antes de que el chico, debido al entorno que está viviendo, caiga en las cosas malas. El chico empieza a relacionarse con otro tipo de gente, a amar su cuerpo, a valorar el esfuerzo... Adquiere otros valores que hay que ir inculcando desde niños. Esto es un trabajo a largo plazo”, remarca Leszka.

El trabajo del grupo. Este grupo de atletas entrena tres veces por semana, dos horas por día en el estadio, y complementan el trabajo con la natación.

“A los chicos les gusta la natación y con los que pueden nos vamos al Dique La Quebrada, y participamos de competencias de aguas abiertas”, cuenta Leszka, quien es profesora y entrenadora de natación, y guardavidas profesional.

Todos los atletas, cuenta el matrimonio, tienen seguimiento médico en el Hospital de Niños con una deportóloga y representan a la Juventud Atlética Cordobesa, lo que les permite competir en citas oficiales.

Desde sus casas hasta el estadio, los chicos tienen 3000 metros que los transitan como parte de la jornada de entrenamiento, eliminando así el problema del transporte.

Leszka y Gabriel los preparan en todas las pruebas atléticas menos salto con garrocha y al ser consultado sobre la razón de este proyecto argumentan: “Es la necesidad de transmitir algo a las generaciones futuras y que todo lo que aprendimos en la vida no se pierda”.

fuente :La voz del interior
www.corriendoargentina.com.ar

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